lunes, 14 de diciembre de 2009
viernes, 11 de diciembre de 2009
Assumptio
viernes, 13 de noviembre de 2009
Coitus Iterruptus
El asalto estaba listo. Más de 2 horas preparando, aprendiéndose los planos, escogiendo los equipos y el equipo. El objetivo era simple, pero complejo. Sacar a 3 personas encerradas en la bodega de un 3° Subterráneo. Sonaba simple, pero… los zombis. Los 3 de la bodega, tenían esa rarísima mutación que impedía al virus acoplarse a las células del huésped. Pero el equipo… todos los agentes eran susceptibles. Bastaba con que un infectado desgarrara la piel, o la mascara de gas, para contagiarse. Llevaban trajes Hazmat, con un traje de cuero entero de Kevlar debajo. Pero con estos zombis, especialmente los mutantes, nada era predecible. Ninguna precaución era suficiente.
Armas listas. Asalto en
3
2
1
Vamos
Se sabia que la gran mayoría de los infectados eran inmunes a los venenos, en cualquiera de sus presentaciones, tanto la los venenos comunes como a los no tanto. Lo que dejaba el veneno más universal de todos, la bala.
Con la rapidez de un rayo y la efectividad de la abstención, limpiaron el primer piso, el camino al acceso a los subterráneos. Una vez allí, unos cuantos infectados mutantes, básicamente porque eran reacios a la luz y al ruido, los atacaron, pero se los cagaron sin mayores complicaciones.
De hecho, estaba resultando demasiado fácil.
El segundo subterráneo complicó un poco las cosas para el equipo. Una bala loca genero una reacción en cadena que termino en un gran bullicio, lo que atrajo a los infectados del subterráneo, sino también a muchísimos desde la superficie. Y a una gran cantidad de mutantes con ellos. En esa horda cayeron 3 compañeros, quienes, para ahorrarle el trabajo a los restantes, y también por el honor, determinaron suicidarse. Los 9 restantes avanzaron cautelosamente, y con un animo sombrío, hacia el tercer y último subterráneo.
Habían llegado. Separado de los demás por una gran puerta doble, que lo aislaba parcialmente del bullicio exterior, el tercer subterráneo parecía mucho mas limpio de zombis que el resto. Pero el equipo se encontró de plano con su peor pesadilla. Una de las mutaciones mas raras de los infectados, un engendro de
jueves, 12 de noviembre de 2009
Viaje
lunes, 9 de noviembre de 2009
Paradise Lost
miércoles, 21 de octubre de 2009
Lex Divina
martes, 22 de septiembre de 2009
Ente Rodado
Toda mi superficie externa lo sufre. Si. Pero me gusta. Total, ese es mi propósito en el mundo.
Veo a mis hermanos, uno a mi derecha, uno tras de el, y otro tras de mi. Somos 4. Bueno, en realidad somos 5, hay que contar al flojo de arriba.
Ahora nos calentamos en la calle, en pleno verano, rodando sobre nuestro centro, sin descanso. Bueno, si, hay descanso, cuando el color se torna alto. Y ahí nos podemos relajar un rato, aprovechamos para conversar un poco. Pero dura poco, pues el color baja de nuevo, y rodar otra vez. Ah si, también cuando nos juntamos en grupos enormes. Familias de nosotros se unen para descansar juntos, gracias a algún caritativo que esta en mala posición.
Aunque no todo gira en redondo, claro esta. Hay veces en que alguno de nosotros explota. Se cansa; sea por viejo; sea por cansado; sea por enfermo; sea por qué se yo, el punto es que no da más, y explota. Y claro, nos jode a todos, porque podemos estar disfrutando del ruedo cuando uno explota y todos a parar, para que el flojo trabaje, ese que esta echado y hace lo que vino a hacer solo cuando otro se jode.
Pero después siempre llega otro flojo. Otro parásito necesario.
Pero basta del flojo, no merece tanta cháchara. Mejor me torno al discurso egocéntrico.
Me encanta trabajar bajo presión. No demasiada, pero la presión me ayuda. En general nos ayuda, dentro de un rango. Mucha presión y rendimos mucho, pero al poco explotamos; poca presión nos ponemos flojos, rendimos poco.
Y mucho depende de la superficie de trabajo. Si le damos mucho a la tierra, nos exfoliamos. Hay que admitir que se siente maravilloso. Al principio. Pero después... después comienza a doler, queda todo expuesto, sin protección. Si estamos mucho en cemento. Mmmmmmmmm, calorcito. Pero después nos alisamos mucho, nos relajamos y empezamos a rendir menos. Y la lista suma y sigue, podría estar días.
Uf, y la lluvia. Amo la lluvia. Qué entretención salpicar, sobretodo a los rectángulos que pasan por el lado, que lentos son, Dios mio.
Por ultimo. Debo decirlo? si, mejor si. Es que no todas las familias son como la mía. Somos muchos tipos. Algunas muy extensas, con 11, 15. Generalmente las familias de fornidos tienen mayor número. Otras muy pequeñas, sobretodo la típica pareja de flacos. A veces me gustaría ser como ellos, que libertad que tienen.
Bueno, mejor me callo. Es hora de trabajar. Total, me consuela que el ruidoso es inútil sin nosotros.